viernes, 20 de diciembre de 2013

El matrimonio de la señorita Buncle. D. E. Stevenson.


Vaya por delante, antes de escribir esta reseña, que sufro, nuevamente, crisis lectora y que dejo a medias libros que sé que, en otro momento, me hubieran encantado. No los dejo para siempre, también sé que volverá su momento y entonces los disfrutaré como es debido. Pero quería contároslo porque, si bien este es uno de los libros que he terminado y disfrutado, tampoco él ha llegado a mí en el mejor momento.


     Sabéis que El libro de la señorita Buncle me gustó muchísimo, me pareció encantador y con él me reí y tuve una lectura realmente agradable. Por eso, en cuanto pude quise volver a encontrarme con la querida señorita Buncle, ahora, ya la señora Abbott, puesto que se casó, hace 9 meses con su editor, Arthur. Son un matrimonio feliz y llevan una vida apacible y tranquila aunque no todo lo que ellos quisieran. Por eso y porque Bárbara siente que es lo que deben hacer, al comienzo de la novela buscan un nuevo hogar y lo encuentran, claro, en Wandlebury, en la Casa del Arco. Un caserón grande y algo ruinoso al que nuestra protagonista adivina todo su encanto.

     Como es natural, el cambio de domicilio trae de la mano nuevos personajes y nuevas historias por lo que ni el pacífico matrimonio, ni nosotros, podremos aburrirnos ni un momento. Hay mucho que ver en este nuevo lugar y, como era de esperar, Bárbara descubrirá que no todo es como aparenta ser.


     Tengo que decir que esta segunda parte me ha parecido un poco menos fresca que el libro anterior y que los personajes han perdido algo del magnetismo que los caracterizó cuando los conocí. Aún así, he disfrutado de esta lectura, me ha gustado reencontrarme con la señorita Buncle y su perspicacia y me ha encantado poder pasear por los jardines de la Casa del Arco.

     Las nuevas aventuras y los nuevos protagonistas se han ganado con facilidad mi corazoncito lector y es que ya sabéis que me fascinan esos pueblitos ingleses donde el tiempo parece correr de manera diferente al del resto del mundo.


     Bien ambientada, con algún que otro secretillo, con momentos absurdos y algo disparatados, sin perder su toque de humor y su ritmo ligero, El matrimonio de la señorita Buncle, no decepciona a los que ya conocíamos a esta escritora en la sombra. Más bien al contrario, es como un reencuentro con viejos conocidos de los que nos encanta volver a saber.

     Creo que hay un tercer libro que nos narra las aventuras de la señoriat Bucle. No sé si Alba Editorial se animará a publicarlo pero, sinceramente, espero que sí.

     Y como estos días son un poco locos para todos, os envío mis mejores deseos y espero que los disfrutéis de la manera que más os guste.

     Un abrazo a todos y nos leemos.

jueves, 21 de noviembre de 2013

En busca de April. Benjamin Black.


     Hace tiempo que es bastante raro que alguien me regale libros. Salvo mi colega Joaki, del que ya os he hablado, y Jaime, de vez en cuando, casi nadie se anima a rebuscar en las estanterías de una librería algo que traerme a casa. No me entendáis mal, comprendo que, cuando uno lee mucho, acaba siendo complicado porque nadie sabe si este o aquel libro ya te lo has leído, si conoces a este autor tan famoso o si te gustará el nuevo best seller de turno. Es difícil regalar libros y más si no eres muy lector, ¿verdad?

     Por eso, cuando en la celebración de mi último cumpleaños, mi amigo Migue me entregó un paquetito rectangular que dejaba adivinar claramente su contenido, me hizo muchísima ilusión. Y me hizo aún más que el libro que contenía el paquetito fuera totalmente nuevo para mí y ¡policiaco! Sí señores, iba a conocer un nuevo autor y una nueva saga y eso me llenó de alegría y de ganas de empezarlo inmediatamente.


     Garret Quirke, patólogo forense y personaje gris, escéptico y taciturno con un problema de alcoholismo, es el protagonista de las novelas en las que Benjamin Black (seudónimo de Jonh Banville) nos va a mostrar la Irlanda de los años 50, desde distintos ángulos y miradas pero, sobre todo, desde los más oscuros.

     Phoebe, la hija de Quirke está preocupada porque hace semanas que no tiene noticias de su mejor amiga, April Latimer, médico y a la vez, oveja negra de una influyente familia. Cuando llega a la conclusión de que algo malo ha tenido que pasar pide ayuda a su padre quien, recién salido de una clínica de desintoxicación y apoyado por su cuñado Malachy y el inspector de policía Hackett, comenzará una búsqueda llena de obstáculos y habladurías que le llevarán a la conclusión de que, a veces, las cosas son justo lo que parecen.


     Debo decir que este no es el primer libro de la serie de Quirke y que, por lo tanto, en algunos momentos he tenido la sensación de que me había subido al carro a mitad de viaje pero, en general, me ha resultado muy entretenido y he podido seguir la trama perfectamente.

     Dublín debe de ser una ciudad en la que la lluvia y la niebla forman parte de paisaje diario. En esta novela, los personajes y los hechos se funden a la perfección con este ambiente. Todo lo iremos conociendo poco a poco, todo se verá con dificultad en un principio pero se dejará entrever para, finalmente descubrirse claramente. April, a la que casi no conocemos al principio, irá tomando forma página tras página, a pesar de no aparecer en ningún momento y los hechos, lo que pensábamos que podría haber pasado, también se nos irá mostrando a medida que leamos, de manera muy gradual.


     Esta no es una historia de grandes sorpresas pero el camino recorrido en ella es su gran baza. Por lo menos, esa ha sido mi impresión. Su ritmo pausado, la tranquilidad de lo cotidiano, la mezcla del misterio con la vida real, hacen que su lectura sea tranquila y analítica y que a la vuelta de cada página hagamos un nuevo descubrimiento a la vez que se nos plantea una nueva duda.

     En cualquier caso, me ha gustado, os lo recomiendo, sin duda y yo misma volveré a las calles de Dublín, a conocer mejor a Quirke, a Phoebe, su historia común y todas las demás que les rodean.

     Este fue un regalo que me hizo mucha ilusión cuando llegó y que después se reveló como una gran lectura. Mil gracias, amigo.

    

viernes, 25 de octubre de 2013

Las marismas. Arnaldur Indridason.


    Leí en un blog de novela negra que, para los lectores que echábamos de menos al inspector Kurt Wallander (de Henning Mankell), eran muy adecuadas las novelas de otro escritor que viene del norte, esta vez de Islandia y que protagonizan otro policía gris y triste.

     Como yo sí echo de menos al querido Kurt Wallander y releer sus libros no tiene el mismo encanto me animé a conocer a Erlendur Sveinsson, a sus compañeros, Sigurður Óli y Elínborg y un poquito de la ciudad de Reikiavik y sus alrededores.


     En Las marismas, nos encontramos con el cadáver de un anciano en el sótano de un edificio y junto a él la fotografía de la tumba de una niña, enterrada hace muchos, muchos años y una extraña nota en la que se lee “yo soy él”. Para Erlendur, en un primer momento, nada tienen sentido pero, poco a poco, irá desenredando la madeja y descubriendo que el anciano guarda un oscuro pasado y que eso ha llevado a algunas personas a un triste presente.

     Debo decir que, para los nostálgicos como yo, ningún otro policía nórdico al que hayamos conocido después, ocupará el sitio de Wallander pero que Arnaldur Indridason ha conseguido, con sus historias, cautivarme por completo.


     Sabéis que la novela policiaca me encanta y que soy tremendamente fiel a varios inspectores y detectives de distintos lugares del mundo. Los nórdicos tienen de característicos que todos mantienen una atmosfera gris y triste, relaciones familiares complicadas y crímenes de lo más rebuscados, pero algunos, como el policía al que he conocido esta vez, tienen además un rasgo que es el que yo creo que los hace creíbles, humanidad, mucha humanidad. Esto los hace a la vez especiales y le da a sus novelas un toque diferente, más serio, más real.

     Y es que para Erlendur cada víctima es importante, cada historia debe ser respetada y todas las personas se merecen comprensión y respeto hasta que se demuestre lo contrario.


     Por eso y porque los crímenes no caen en lo fácil y lo morboso, es por lo que me ha gustado este libro. La historia mantiene la intriga y el suspense y nos va sorprendiendo poco a poco.

     Además, el ambiente, siempre húmedo de Reikiavik, me ha parecido llamativo y creo que es un caldo de cultivo perfecto para los casos a los que se enfrenta este grupo de policías.

     Después de este he leído otros libros de Arnaldur Issildur y todos me han gustado así que os hablaré de ellos J.

     Un abrazo a todo y nos leemos.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

El mayor Pettigrew se enamora. Helen Simonson.


    Ya iba siendo hora de que volviéramos también con este blog, ¿no os parece? Y aquí estamos, con ganas de contaros y de que nos contéis.

     Este verano he leído mucho y para ser sincera, más de uno y más de dos libros de los que he dicho “qué malísimo es” pero que he devorado y con los que he disfrutado una barbaridad. Os cuento esto porque, aunque yo nunca he sido prejuiciosa en este sentido y leo por gusto y para aprender, me ha sorprendido que los libros que han ido cayendo en mis manos estos meses han sido en gran medida de este corte. Se ve que necesitaba literatura ligera, jeje y os hablaré de muchos de ellos en las próximas entradas.

     Pero hoy no, hoy, para empezar bien el curso, os quiero hablar de uno de los que no ha sido así, de los que me ha gustado por su conjunto y que ha sido una delicia leer.


     Hacía tiempo que quería leer este libro. Me había llamado la atención cuando apareció como novedad en la web de Salamandra, luego me lo había recomendado mi tía y poco a poco, mis padres y algunos blogs de confianza pero, por unas cosas o por otras, no conseguía que llegara a mis manos y su lectura se hizo esperar.

     La semana pasada por fin me hice con él y no tardé ni medio minuto en viajar al tranquilo pueblo de Edgecombe St. Mary, donde se desarrolla la mayor parte de la acción y donde vive el mayor Pettigrew, militar ya retirado, en una casita típicamente inglesa y siendo, como casi todos sus vecinos, amante de las tradiciones y las viejas costumbres.

     Una mañana el mayor recibe una mala noticia y de manera inesperada, recibe consuelo y apoyo de la Sra. Ali, viuda, de origen paquistaní, con la que hasta entonces apenas había hablado y que regenta una tienda de ultramarinos. Para sorpresa de ambos, tienen muchas cosas en común y pronto se dan cuenta de que la mutua compañía les agrada. Pero esta incipiente amistad no tardará en causar revuelo en el pueblo y en ser objeto de dimes y diretes, desconcertando a nuestros protagonistas y dando lugar a situaciones ridículas, cómicas e indignantes a partes iguales.


     Lo primero que debo decir de este libro es que, desde el primer momento, nos vemos metidos de lleno en una vorágine de personajes, cada uno con sus peculiaridades, que hace de este relato un conjunto colorido y varipinto en el que todos tienen algo que aportar. Algunos nos hacen sentir enfado, otros ternura, con unos reímos y con otros sentimos lástima o pena y entendemos su dolor. Hay cabida para todo en esta historia pero siempre contado con optimismo y en positivo, enseñándonos a mirar las cosas desde distintos ángulos y puntos de vista.

     La vida del mayor siempre fue meticulosa y organizada, como él y de repente, todo cambiará y se sorprenderá restando importancia a cosas que fueron fundamentales en otro momento. Con esta dinámica, la autora nos va paseando por situaciones ridículas, serias, absurdas, trepidantes y divertidas y nos descubre que en los pueblecitos tranquilos siempre hay algo que bulle en silencio.


     El mayor, nuestro protagonista, se verá obligado a cuestionarse muchas cosas pero nos mostrará que, aunque rectificar es de sabios, no se deben abandonar los principios y mucho menso si es en teórica defensa de estos mismos principios.

     Este ha sido, para mí, uno de esos libros que me ha dado pena terminar, me ha gustado muchísimo pasear por Edgecombe St. Mary y acompañar al mayor, a la señora Ali, y a los demás personajes. Supongo que me gustaría poder seguir allí y saber más de qué pasó después.

     Pero como eso no puede ser, de momento, yo no puedo más que recomendaros este libro encantador y agradable, lleno de verdades y que con humor y alegría nos muestra que la vida tiene distintas caras y que siempre, siempre, se guarda un as en la manga.

    

miércoles, 31 de julio de 2013

¡Volvemos pronto!


        Ya veis que los blogs andan algo apagadillos y que la tónica, este curso, ha sido un poco menos activa que en años anteriores. No queremos que el curso para el que nos estamos preparando sea así, queremos volver a estar al 100% y ser capaces de llevar todo “palante” y no dejar vuestros comentarios sin responder o no publicar post como es debido. Este año nos hemos visto un poco desbordados pero estamos dispuestos a aprender de nuestros errores.

     Por eso y porque ya lo hemos hecho otros veranos, Matildilla se va de vacaciones en agosto, que creo que se lo merece.

     Yo, María, sigo trabajando y preparándome para que el nuevo curso sea estupendo y para traeros cosas bonitas e interesantes pero andaré poco por la blogosfera o las redes sociales, a veces es necesario cambiar un poco de actividad, ¿no os parece?

     No me queda más que agradeceros, como siempre y con el alma, vuestro apoyo, vuestro cariño y vuestra compañía, nada sería igual si no estuvierais aquí y desearos que lo que queda del verano descanséis y disfrutéis, cada uno como más le apetezca y en la medida de sus posibilidades.


            Un abrazo muy grande y ¡nos vemos pronto!

jueves, 4 de julio de 2013

Don de lenguas. Rosa Ribas / Sabine Hofmann.


    Reaparezco después de más de un mes totalmente desaparecida y debo disculparme porque, aunque lo dije en facebook, me fui sin despedirme ni nada. Pues bien, la razón de tanto tiempo sin asomarme por aquí es muy sencilla, Matilda, Byron, Hermione, Jaime y yo nos hemos mudado y ha sido una mudanza algo precipitada y muy caótica por lo que hemos tardado en volver a la calma. Ahora ya estamos bastante instalados, disfrutando de la casa nueva, con despacho nuevo ¡y jardín! Estamos muy contentos, la verdad.

     Muchas gracias por todos vuestros comentarios y por esa compañía que tanto nos anima.

     Hoy os traigo un libro que me ha gustado mucho pero que ha sido complicado de leer por las circunstancias en que se ha visto envuelto. Desde aquí, agradezco a la editorial Siruela que me lo enviara y me permitiera disfrutar de una autora que me gusta mucho y descubrir otra muy interesante.

     Cuando el libro llegó acababa de empezar a leer otro por lo que le tocó esperar un poco y luego, cuando por fin pude ponerme con él, horror, la mudanza se nos echó encima y el pobre pasó como una semana encerrado en una caja y yo buscándolo como una loca sin dar con él.


     Superados estos obstáculos, ha sido una lectura estupenda por muchas cosas.

     Ana Martí es periodista de sociedad en la Barcelona del año 52, pertenece a una familia caída en desgracia por su poca afinidad con el régimen franquista que en ese momento gobierna España y quiere, por encima de todo, dejar de escribir crónicas de sociedad y hacerlo sobre cosas serias. Por desgracia, con su árbol genealógico a la espalda y siendo mujer, las cosas no son sencillas. Por eso, cuando su jefe le encarga cubrir el asesinato de Mariona Sobrerroca, una conocida viuda de la burguesía, no duda en implicarse, quizá un poco más de la cuenta, en la investigación del mismo, sin pararse del todo a pensar en las consecuencias que eso puede traer, tanto para ella como para su prima, Beatriz Noguer, a la que el entusiasmo de Ana y la curiosidad arrastraran a esta aventura.

     Nunca he reseñado en el blog un libro de Rosa Ribas. Debería hacerlo porque es una escritora que me gusta mucho y que le da a la novela negra siempre un toque especial. En este caso no escribe sola, la acompaña Sabine Hofmann, a la que no conocía pero con la que ha escrito, como ya os he dicho, un libro interesante y entretenido.


     Hoy en día, que los amantes del género policiaco tenemos novelas de todo tipo y para todos los gustos, esta vez nos encontramos con una de tono sosegado y ritmo tranquilo que nos va dejando miguitas de pan para que sigamos los pistas y nos va enredando en la trama con calma, como sabiendo que, en realidad, ya no podemos escapar y queremos seguir leyendo.

     Esta es una historia bien escrita y bien ambientada que, si bien no esconde el ambiente opresivo de una dictadura, tampoco lo utiliza para hacer demagogia de nada. Barcelona es como es y en ese ambiente nos movemos, con sus luces y sus sombras y en este caso mostrándonos lo peligroso que puede ser ir a contracorriente o molestar a según qué sectores de la sociedad.

     Sobre los personajes, es cierto que los he notado un poco lejanos y que he echado en falta algo más de familiaridad pero, a pesar de eso, están bien construidos y saben llevar la trama sobre sus hombros perfectamente.


     Una de las cosas que más me ha gustado de esta novela es, lógicamente, el papel que la lengua tiene en ella, no en vano, Beatriz es filóloga y se gana la vida con su carrera. Será gracias a ella que las piezas empezarán a encajar y a tomar forma y será también ella la que sospechará de resoluciones fáciles basándose en lo que ha leído.

     Aparte de esto, pasear por Barcelona, una ciudad preciosa hoy y hace 50 años ha sido todo un placer.

     Así pues, si no conocéis a Rosa Ribas, os invito q que lo hagáis y si buscáis una novela inteligente, que os entretenga pero os cuente algo más, esta puede ser una buena opción.

     Un abrazo a todos y nos leemos.

jueves, 30 de mayo de 2013

El insólito peregrinaje de Harold Fry. Rachel Joyce.


     Ya os he hablado de mi librero favorito, mi amigo Joaki que fue, además, compañero de trabajo y batallas en mis tiempos de librera. Joaki es, para Jaime y para mí, una persona muy especial, alguien a quien queremos mucho y especialmente para mí, uno de los pilares silenciosos que forman parte de todo lo bueno que tenemos. Hoy es, también, empresario con librería propia ya que entró a formar parte de mi querida Laextra vagante, enriqueciendo aún más este espacio diferente y mágico por dentro y por fuera.

     Compartimos muchas cosas pero claro, la que nos unió fue el amor por los libros así que, ya os imaginaréis, entre nosotros hay un tráfico constante de novelas, críticas, opiniones e ideas. Y como buen librero que es, se encarga de hacerme llegar historias especiales de esas que luego no puedes dejar de recomendar. La de hoy es una de ellas.


     Harold Fry está jubilado y vive, aparentemente, una rutina gris en su casita típicamente inglesa de un pueblo al sur de Inglaterra, en compañía de su mujer, Maureen, que dedica sus días, aparentemente, a ser un ama de casa un poco obsesionada con la limpieza. Una mañana Harold recibe una carta de su amiga Queenie, antigua compañera de trabajo, a la que hace años que no ve; le cuenta que se está muriendo y que quiere despedirse.

     Confundido y muy afectado decide enviarle una nota de condolencia pero a medida que sus pasos se acercan al buzón esta le va pareciendo vacía y ridícula por lo que sigue meditando y pasando de largo buzones y oficinas de correos hasta que piensa que debería despedirse personalmente de Queenie. Como está, sin teléfono móvil, mochila o un calzado adecuado continúa su caminata esperando que su amiga le espere con vida o incluso que se salve, a pesar de que debe recorrer unos 1000 km hasta el norte del país.


     Así contado la historia puede parecer un poco simple, un paseo desde el norte hasta el sur de Inglaterra con un jubilado que no tiene mucho más que hacer, pero no es así. Este es, como bien dice el título, un peregrinaje en el que Harold conocerá gente de todo tipo, revisará su vida, reconocerá errores y se dará cuenta de que se culpa por cosas por las que no tendría que hacerlo, recordará sus tiempos felices y menos felices, volverá a andar el camino de su matrimonio y encontrará las razones que lo llevaron a convertirse en lo que es hoy, pensará, mucho, hablará con muy diferentes personas, escuchará historias tristes y alegres y sobre todo, se reencontrará con él mismo.

     Al mismo tiempo, Maureen hará un recorrido similar sin moverse de su casa, el enfado y la frustración irán dejando paso a la añoranza y esta derribando muros y miedos para que ella también pueda ver su vida con otra perspectiva.

     Creo que esta es una de las cosas que más me ha gustado del libro, Harold sale solo de casa y pensamos que haremos todo el camino con él, sin mirar atrás pero la autora, con delicadeza y elegancia, nos permite acompañar también a Maureen y así conocer mejor a ambos personajes y todo lo que fue y es su historia.


     No sabría definir muy bien el estilo de este libro ya que, si bien no es de acción y los diálogos no están excesivamente presentes, es ligero y no cansa ni aburre. Supongo que esto se debe a que el texto nos sorprende continuamente y a que, poco a poco vamos descubriendo que la vida de Harold y de Maureen no es como nosotros pensábamos. A la vez, nos hace pensar y caminar, de manera metafórica, claro, con ellos.

     En este libro se unen historias tristes pero bien tratadas, sin llegar al drama, con momentos agradables y episodios simpáticos por lo que no se hace difícil de leer ya que no es amargo pero sí emotivo.

     En fin, que a mí me ha gustado mucho, me ha parecido una lectura muy agradable, una historia bien escrita y unos personajes con los que me ha gustado peregrinar. Si buscáis algo relajado de este corte, esta puede ser una buena opción.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...