Mostrando entradas con la etiqueta Ken Follet. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ken Follet. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de diciembre de 2012

El invierno del mundo. Kent Follet.


    Ya dije la semana pasada que esta sería nuestra próxima reseña y es que, en lo que a sagas y trilogías se refiere, soy de esas que empiezan y si me gustan, sigo y sigo hasta saber qué ha pasado con buenos, malos, regulares y situaciones de todo tipo.

    Debo decir que entre el primer y el segundo libro de la trilogía colé algún librito pequeño para airearme un poco pero no tardé mucho en retomar las andanzas de unos personajes que ya se habían hecho mis amigos.

    Repetimos familias, bien repartidas por el mundo y esta vez, las vamos a ver sufrir mientras el mundo se vuelve loco y se embarca en la Segunda Guerra Mundial.



    Como es natural, han pasado algunos años y mientras los protagonistas de la primera novela se sientan en un discreto segundo plano, sus hijos, ya jóvenes de ideas propias, salen a la palestra y llevan el peso de la mayor parte de la acción.

    Como ya he dicho, esta vez va a ser la Segunda Guerra Mundial la que no ocupe y no sé si es porque la tenemos más cercana en el tiempo, sabemos más de ella o realmente fue más brutal  pero el caso es que esta nueva novela es más dura que la anterior y tal vez un poco más pesada.

    Vemos cómo han crecido personajes a los que dejamos siendo niños y ahora es a ellos a quienes les toca luchar y defender su vida, su país y sus ideales. Puede que por añoranza y sentimentalismo, a mí me hubiera gustado que los protagonistas de la primera entrega hubieran estado más presentes pero, aún así, sabemos qué ha sido de ellos y podemos acompañarles de nuevo. No a todos, es cierto, algunos secundarios que a mí me habían caído muy bien, ahora no aparecen nada más que por alusión pero, aun así, seguimos conociendo su historia.

    Los nuevos protagonistas siguen en la línea de sus predecesores y volvemos a ver buenos y malos (aunque algunos se desmarcan y resultan menos parecidos a sus padres de lo que cabría esperar) y en este caso, a pesar de que evolucionan bastante más, los personajes son incluso más planos que en la primera novela, tal vez porque la realidad que describe es tan arrolladora que no deja sitio a nada más.



    Porque, sí, esta vez tenemos que despedir viejos (o no tan viejos) conocidos, que caen víctimas de una guerra terrible y somos testigos de actos brutales o de situaciones realmente tristes y desesperantes. Vemos surgir la Alemania nazi, con todo lo que eso conlleva, o los momentos en los que parecía todo sería presa de fascismos despiadados, también nos toca asistir al lanzamiento de la bomba atómica (por el que el autor pasa como de puntillas, algo que me ha sorprendido) o a la caída de una Alemania rota en manos de quien la romperá aún más. Como todo eso lo hacemos acompañando a nuestras familias ya conocidas no podemos dejar de mirar de frente el daño que todo esto hizo.   A mí me ha dado la sensación de que, como ya sabemos de qué hablamos, la realidad, en este caso, supera la ficción o, por lo menos, le deja menos espacio del que el autor habría querido darle.

    Se ha señalado mucho que, en esta ocasión, también nos asomamos a España, su dictadura y su resistencia y es curioso ver la imagen que presentan de todo ello desde fura de nuestras fronteras.

    Debo decir que, bajo mi punto de vista, falta, por lo menos, una familia italiana. Me da pena que no se muestre en absoluto todo lo que es S.XX ha supuesto para este país ya que él también tuvo bastante que decir en el movimiento global de ese momento.



    Leyendo este libro yo he pensado mucho, en lo ciegas que somos a veces las personas, en cómo los malos momentos nos llevan a tomar decisiones aún peores  en lo absurdo que es que desde un despacho se decida que otros vayan luchar y a morir y en que el dolor generalizado, ese que sufre mucha gente, no es menos dolor ni menos terrible y a veces se nos olvida.

    Ya veis, a pesar de que seguramente esta entrega sea peor que la anterior, a mí me ha removido aún más cosas y en cierto sentido me ha vuelto a preocupar porque, otra vez, me he dado cuenta de que las situaciones que llevaron a aquella locura no son tan distintas a las que ahora nos toca asistir. Espero que esta vez seamos más inteligentes.

    De nuevo, Follet nos regala una historia entretenida, fácil de leer, que repite “peros”, los de todas sus obras y también nos vuelve a enganchar al libro, sin querer soltarlo para saber más.

    De nuevo lo recomiendo y estoy segura de que la tercera entrega también pasará por mis manos porque ya, hay que saber cómo les va a tantos compañeros de aventura que hemos hecho, me gustará conocer un poco más sobre la Guerra Fría y sus entresijos y lo más probable es que disfrute de su lectura y me entretenga como tanto como estos dos.

jueves, 29 de noviembre de 2012

La caída de los gigantes. Kent Follet.


    Como tantos otros compañeros blogueros yo me vi en la urgencia de leer este libro cuando desde la editorial me ofrecieron muy amablemente el segundo volumen de la trilogía.

    No es que no fuera a leerlo si esto no hubiera pasado, no señor. Me lo habían regalado unos meses antes y esperaba pacientemente su turno. Al ser un libro tremendamente grueso el pobre veía como se iban colando unos y otros en la lista de pendientes y es que, aunque yo suponía que sería de lectura ágil y ligera, no acababa de ver el momento de enfrentarme, de nuevo, a la literatura agridulce de su autor.

    Leí a Kent Follet por primera vez en plenos finales de 5º de carrera. Entre literatura hispanoamericana, gramática histórica (que arrastraba de años anteriores), historia de la lengua y yo qué sé cuántas asignaturas más, necesitaba una lectura fácil y entretenida para antes de ir a dormir. Mi madre, muy sabiamente, me recomendó Los pilares de la tierra y yo, ingenua de mí, pensé que con eso tenía para rato. El libro duró una semana en mis manos y me hizo conocer las características de este escritor, con lo bueno y con lo malo de todas ellas.



    Más adelante volví a encontrarme con él en alguna ocasión pero no llegó a engancharme como con su novela estrella. Por eso, entre otras cosas, me hacía la remolona a la hora de enfrentar esta trilogía que, sabía, me iba a obligar a pasear el libro por todas partes para seguir leyendo pero que a lo mejor no me fascinaba como la primera vez. No olvidemos que La caída de los gigantes tiene más de mil páginas y la que yo tengo en casa no es la edición de bolsillo.

    En fin, que cuando llegó por mensajería  El invierno del mundo, del que hablaremos en la siguiente reseña, decidí que había llegado el momento de reencontrarme con este autor y de paso, de refrescar un poco mis nociones de historia contemporánea, que siempre viene bien.

    En esta trilogía nos vamos a encontrar con una serie de familias, situadas en puntos muy estratégicos del mundo y con ellas vamos a ir siguiendo el desarrollo de algunos de los acontecimientos más importantes del S.XX.

    Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Francia y Rusia van a ser los principales puntos por los que vamos a pasear pero también nos asomaremos a tierras galesas, escocesas y austriacas de la mano de personajes oriundos de las mismas que tendrán mucho o poco que decir pero bastante importante.



    No os voy a presentar a tooooodos los personajes porque creo que os aburriría y además, me parece que lo bonito es que los vayáis conociendo vosotros. Lo que sí os voy a decir es que vale la pena ir viendo la evolución de todos ellos y que el hecho de que esta sea una novela coral hace la lectura más entretenida. Con cada familia vamos a ir conociendo lugares, situaciones y hechos propios de los diferentes países y vamos a acompañarlas a medida que avanza su historia y la de su tierra. Eso es lo que hace de esta lección de historia un cuento largo para mayores, ¿no? Conocemos a los personajes y vemos cómo cambiaron el mundo.

    Sí debo decir que, bajo mi punto de vista, el autor se centra demasiado en la guerra, esta vez en la Primera Guerra Mundial. Es cierto que fue algo fundamental y que sin ella el mundo hoy sería diferente pero el S.XX fue una época de cambios trepidantes y a mí me queda la pena de no haberme asomado a otros lugares o haberme detenido más en algunos acontecimientos.

    Con todo, debo decir que me ha gustado muchísimo conocer más sobre algunos temas que tenía algo despistados. El sufragio universal y la entrada en política de la mujer, pisando fuerte y dando pasos fundamentales para el crecimiento posterior del mal llamado sexo débil o los cambios en la jerarquía de las clases sociales, acercándolas un poco y eliminando algunas barreras. Pero, sobre todo, me ha encantado conocer un poco más la historia de Rusia y de sus gentes. Siempre me ha llamado la atención este país y me encanta que me cuenten cosas sobre él. Debo decir que, Kent Follet nos lo acerca de la mano de una familia cuando menos interesante.

    Además, el texto está bastante bien ambientado con lo que nos resulta fácil pasar del frío de Moscú o las calles de Londres, de la trincheras a los trenes de presidente americano, del interior de una mina a las amplias estancias de Ty Gwyn, la mansión en tierras galesas de los nobles ingleses.



    ¿Pegas? No demasiado graves si tomamos el libro como lo que es. Me ha dado la sensación de que el escritor deja ver demasiado sus preferencias y que, como suele ocurrirle, simplifica en exceso la naturaleza humana con personajes bastante estereotipados. Malos y buenos, siendo, normalmente, los ricos y poderosos los primeros y las clases bajas los segundos, aunque hay excepciones.

    Por otro lado, también es bastante conocido el gusto de este escritor por las escenas fuertes, tanto de violencia como de sexo. No varía mucho en este caso. Quizás las ha atenuado un poco y la violencia es más llevadera pero yo debo decir que, en cuanto al sexo, me cansa que recurra a él tan a menudo sin ofrecer novedades, siempre de la misma manera, nuevamente estereotipada. Me vais a perdonar pero los pechos de las mujeres, si son naturales, no suelen ser turgentes y redondos toda la vida…

    Dicho esto, me ha parecido un libro muy entretenido, de los que enganchan y se leen con facilidad a pesar de su enorme volumen ya que está escrito con mucha agilidad, los diálogos y las escenas de acción se suceden y no nos da tiempo a cansarnos de personajes y hechos por que saltamos continuamente de una lado para otro, acompañando a los protagonistas.

    ¿Lo recomiendo? Sí, pero como eso, lectura entretenida, sin esperar mucho más, en este caso, enriquecida por la lección de historia, más o menos fiel, que nos ayuda a pensar y a recordar que el ser humano es complicado y que vivimos un momento tan frágil como el que llevó a Europa a esa primera locura. Que no se nos olvide, a ver si sabemos actuar con más cabeza y menos prepotencia y orgullo.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...