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miércoles, 5 de septiembre de 2012

El cofre del alma. Ann Rosman.


    Ayer retomamos, después de un agosto caluroso, el blog infantil y hoy, no podía ser de otro modo, volvemos a este. Empieza el curso, también, para los libros de adultos y estoy segura de que será interesante y enriquecedor.

    Debo reconocer que mis lecturas de estos días han sido muy tranquilas y relajadas, leyendo un único libro a la vez, paseándolo de un lado a otro y disfrutándolo con calma.

    Con El cofre del alma he vuelto a esas tierras frías que tanto me gustan y he paseado las calles de Marstrand, acompañando a Karin Adler, la protagonista, mientras ella investigaba un caso en el que se las ha tenido que ver, nada más y nada menos, que con brujas.



    Pues sí, porque cuando el cadáver de una mujer decapitada aparece sobre una gran piedra, junto a la fortaleza medieval de Carlsten, poco se imagina Karin hasta qué punto se van a complicar las cosas ni los lejos que debe viajar en el tiempo para que ese terrible crimen, una cabeza humana abandonada en un jardín o la difícil infancia de un niño maltratado comiencen a tener sentido en el rompecabezas de su investigación.

    Me gustan las historias de brujas (que ya se sabe que haberlas, hailas), por eso, este libro tenía, además de una protagonista que me gusta, una ambientación agradable y un misterio interesante, el aliciente de que me contaran un cuento sobre alguna de ellas. Y así ha sido, no me han decepcionado en absoluto y debo decir que lo he pasado muy bien leyendo.

    Además de la acción, nos encontramos con personajes ya conocidos y es una alegría saber más de ellos, pequeños detalles que nos intrigaban en la primera novela de la autora, se resuelven en las páginas de esta, satisfaciendo nuestra curiosidad y ayudándonos a conocer a la gente de Marstrand con la que, suponemos, aún pasaremos muchos ratos.



    Como siempre me ocurre con la literatura policiaca nórdica, me llama la atención el carácter atribulado de muchos de ellos, su manera de resolver las cosas y el tipo de vida que llevan y me gusta leer los tímidos detalles que nos muestran la vida diaria y casera de aquellos lugares.

    Las novelas de Ann Rosman no son, ni mucho menos, de esas que abres y ya no puedes cerrar hasta acabar de leerlas, pero sí tienen un ritmo tranquilo, aunque ágil, que hace que la intriga te acompañe durante toda la lectura. Los datos se van desgranando poco a poco pero eso no hace que la narración sea aburrida, ni mucho menos y además, por lo menos en mi caso, no sospechamos del malo malísimo porque no vamos atando cabos hasta que llevamos ya bastantes páginas leídas.



    En general, el libro me ha gustado y lo recomiendo como una lectura para pasar el rato, está razonablemente bien escrito y se lee con facilidad, la autora no se recrea en los detalles macabros y aunque nos muestra ese lado oscuro de la sociedad sueca que tanto choca con nosotros, también nos enseña un día a día agradable y rutinario, acogedor, con sus ratos buenos y malos que tiene todas las personas y todas las familias. Debo decir que, igual porque no me esperaba más de lo que he encontrado, me parece que esta entrega mejora la anterior y que, sin ser un libro imprescindible, sí es entretenido, sin más pretensiones.

    No sé si habéis leído su primer libro pero, por si acaso, yo os animo a que le deis una oportunidad a esta autora que, bajo mi punto de vista, ha sido capaz de crear una protagonista un poco diferente y que le da personalidad y encanto al conjunto del relato.

    Algunos ya la conocéis, pero como lleva un rato ayudándome a escribir esta reseña (a ella le encanta el número 4 y lo marca continuamente), no me puedo resistir a presentaros a Hermione, compañerita de batallas desde este verano y amiga personal de Byron con quien está destrozando plantas, escondiendo papeles, tirando cosas y convirtiendo esta casa en una simpática locura.



Me alegro de estar de vuelta, tenía ganas de veros ;)

miércoles, 13 de julio de 2011

La mujer del faro. Ann Rosman.


            Al igual que en el blog de literatura infantil, se me han acumulado las entradas y los libros que quiero reseñar y como esto es para disfrutar de la lectura, voy a tomármelo con calma y a ir hablando de los que voy leyendo. En parte el atasco se ha producido porque quería hablaros de libros que sé que me gustaron hace mucho pero que, ahora, soy incapaz de recordar lo suficiente como para hablaros de ellos. Me da pena porque los blogs están llenos de novedades interesantes pero, a veces, también nos gusta que nos recomienden libros que en su momento no llegaron a nosotros. En fin, a ver si se me ocurre algo, de momento, vamos allá con mis últimas lecturas.
     Desde hace unos años parece que no hay autores de novela negra nada más que en Suecia. Eso tiene su parte buena y su parte mala. La buena, estamos descubriendo un sinfín de libros entretenidos que nos transportan a lugares fríos y con mucho encanto. La mala, pasan desapercibidos escritores muy buenos que no tuvieron la suerte de nacer en el país de moda del momento (suerte que los buenos lectores siempre rebuscamos y damos con ellos), a ver si vamos rotando y pasamos a Francia, a Inglaterra, a Alemania o a cualquier otra parte del mundo para descubrir nuevas joyas J
      Mi reseña de hoy, claro, va con las tendencias actuales y nos lleva a Marstrand, un pueblecito de la costa sueca en el que vamos a pasar mucho frío (o esa sensación tuve yo todo el tiempo) y en el que muertes extrañas y secretos de familia nos irán enredando.


      Ann Rosman nos presenta en La mujer del faro a Karin Adler, joven policía a la que le encanta navegar y que pasa por un momento delicado en su vida privada. Está deseando tener un primer caso en el que trabajar y este va a llegar de la mano de un cadáver emparedado que aparecerá en un faro mientras este es restaurado.
      En un primer momento Karin y su compañero Folke solo tienen una lista de desaparecidos y una alianza de matrimonio, pero antes o después encontrarán un hilo del que tirar y que se enredará con historias antiguas de vecinos del pueblo y con familias que tiene secretos que guardar.
      No sé a vosotros pero a mí, eso de que haya oscuros secretos familiares siempre me llama mucho la atención y me intriga. Con estos ingredientes, empecé a leer el libro animada y pensando, “a ver si descubrimos una gran escritora”. No ha sido así, no he dado con una joyita imprescindible en cualquier estantería que se precie, pero sí con una historia entretenida con la que pasar el rato.

     En mi caso, creo que a los personajes les falta profundidad y que la trama podía haber dado mucho más de sí. No ha sido un libro de esos que se te caen de las manos pero sí ha habido momentos en que me ha parecido un poco lento y la manera en que se ha ido desarrollando la acción me parece un poco cogida con alfileres.
     Por otro lado, no he llegado a sentirme identificada con ningún personaje y las historias de estos son tan enrevesadas que he tenido que volver atrás de  vez en cuando porque me perdía. Esto no es del todo culpa de la autora, los nombres suecos en este caso son muchos y a mí me resultaban muy parecidos así que me he liado bastante.
      En fin, que no es gran cosa y en absoluto se puede comparar con los de Camilla Läckberg como hacen para promocionarlo. Si bien no considero los libros de esta última obras maestras, debo decir que están mejor escritos y tiene mucha más consistencia que La mujer del faro.

       Si no tenéis nada entre manos podéis pasar un ratillo entretenido y por supuesto, los paisajes y el entorno son fascinantes pero no mi opinión es que no se debe esperar mucho más de él.
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