En plana crisis lectora y tras dar un
buen paso con el libro del que hablamos en la entrada anterior,
seguía necesitando libros que me resultaran fáciles de leer y
agradables. Tuve suerte, Brenda H. Lewis me ofreció su novela y
claro, ante semejante detallazo, ¿qué iba a decir? ¡De mil amores!
Y lo cierto es que disfruté muchísimo página tras página, me reí,
me indigné y sobre todo me encariñé con una protagonista arrolladora
y todo un elenco de personajes entrañables y divertidos. Esta
ha sido una lectura estupenda para salir de mi crisis particular.
Maica está a punto de cumplir 50 años
y vive sumida en una frenética vida laboral que compagina con el
cuidado de Chin, su hija de 16 años, las clases de danza del vientre
o las sesiones con su psicóloga. Todas esas cosas, rodeada de amigas
muy peculiares, una madre que trata de liberarse y es encantadora,
una perra cariñosa en régimen de acogida y alguna que otra
sorpresa.
No sé exactamente que pretendía la
escritora al escribir esta novela pero yo le tengo que enviar un
aplauso desde aquí porque me lo he pasado como una enana leyéndola
y espero que ella lo pasara igual de bien al crearla.
Me gustan los libros que te hacen
reír, claro, como a todos, (y doy fe de que este hace reír) pero me
gustan aún más los libros que nos ayudan a reírte de la vida y de
nosotros mismos porque, Maica vive situaciones divertidas y ridículas
pero que no se alejan tanto de la vida diaria de cualquiera y tiene
miedos y sentimientos con los que todos podemos sentirnos
identificados. Que no os engañe su situación de precincuentona
separada y menopáusica, la vida nos trae situaciones diferentes a
medida que pasan los años pero las personas sentimos muy parecido,
nos angustiamos, nos desesperamos, nos ilusionamos... y es estupendo
poder reírnos de todo eso, poder quitar hierro a los problemas más
serios, ser conscientes de que todo pasa y de todo se sale y de que,
la vida, nos regala algunos ratos malos pero siempre con alguna
chispa que nos haga verlo menos feo.
No sé si os animaréis a leer Nunca
volveremos a ser la mismas pero yo os lo recomiendo muy mucho. Es una
novela divertida y tierna, perfecta para esta época y para los días
en que te vas a la cama un poco mustia porque se lee con mucha
facilidad, es muy ágil y ligera y realmente nos hace desconectar.
Hay quien piensa que este tipo de
libros aportan poco y no tiene gran cosa que decir. Yo creo que
aportan alegría y sonrisas, que ya es mucho y en unos tiempos en que
todo son malas noticias, nos animan a ver las buenas, las que no
salen en la tele o en el periódico y a mirar la realidad con más
ánimo y menos caras largas.
Desde aquí, mil gracias a Brenda H.
Lewis por acordarse de Matilda a la hora de promocionar su obra y por
ratos muy frescos en un verano que está siendo un poco axfisiante.