Si el blog de literatura infantil ha
estado un poco abandonado estos días, el de literatura de adultos,
osea, este, no digamos. Pero ya estamos de vuelta y esta vez con una
novela que ya ha sido muy comentada por la blogosfera y que, en
general ha gustado mucho.
Como buena lectora del género
policiaco que soy, descubrí a Camilla Läckberg con su primer libro,
La princesa de hielo y en ese
caso me gustó mucho la historia y lo pasé muy bien leyéndola. No
me pareció una obra de arte, pero sí era entretenida, enganchaba
desde el principio y se leía muy bien. Además, me gustaba cómo
estaba ambientada.
Fue
un éxito así que, más adelante, fueron saliendo nuevos títulos y
yo seguí leyendo las aventuras de la escritora Erica Falck y su
pareja Patrik Hedström en el pueblo de Fjällbacka.
Debo
reconocer que, con el paso del tiempo, los dos personajes
principales, sobre todo Erika, han ido gustándome cada vez menos y
que las tramas, tan retorcidas como dramáticas han llegado a
cansarme un poco pero, sea como sea, siempre he abierto el libro y me
he quedado automáticamente enganchada a sus páginas y su lectura me
ha durado un par de días, no más.
En
este caso nos encontramos a Erika frente a la tarea de escribir un
nuevo libro y a Patrik en plana baja paternal, cuidando de la pequeña
Maja y en medio de esta situación, algo estresante para ambos, la
tranquila vida del publecito en el que viven se va a ver truncada por
el descubrimiento del asesinato de un vecino, Erik Frankel,
historiador especializado en la Segunda Guerra Mundial y al que la
pareja había visitado poco antes de su muerte para preguntarle sobre
una medalla nazi que habían encontrado en el desván. La
investigación del suceso se mezclará en su rutina, no solo porque
Patrick tratará de estar al tanto de la misma sino porque, los
antiguos diarios de la madre de Erika, que también estaban en el
desván, les descubrirán muchas cosas de la época en que los
alemanes ocuparon Noruega.
Me ha
gustado este libro, aparte de por el misterio, por el contexto
histórico en que se sitúa. Ya Mankell habla del papel que jugó
Suecia en la Segunda Guerra Mundial en El hombre inquieto,
pero en este libro vamos a conocer un poco de cómo se vivió la
ocupación de Noruega en los pueblos fronterizos, del papel que
jugaron sus ciudadanos en la resistencia contra los nazis y de cómo
afectó a sus vidas.
Como
siempre, el asesinato sacará a la luz oscuros secretos y poco a poco
nos iremos enterando de cosas que nos harán querer saber más hasta
que consigamos atar todos los cabos. Camilla Läckber consigue que
recorramos las páginas de su libro con avidez gracias a la ligereza
y agilidad de su texto y al hecho de que cada capítulo nos trae
nuevas pistas y también nuevas dudas.
No la
considero, como dicen mucho, “la Mankell femenina”, no me gustan
este tipo de comapraciones y considero que son dos escritores muy
distintos, aunque los dos escriban novela negra. A mí,
personalmente, me gusta más Henning Mankell, pero me agrada leer los
libros de Camilla Läckberg, me lo paso bien haciéndolo y, aunque
Erika no consiga volver a caerme bien, seguiré esperando sus
próximas historias.













